Isaac Moreno. Presidente del Foro de la Radio Híbrida (4 junio 2018)

1995: Comienza la digitalización de la radio

A finales del siglo pasado, una nueva tecnología de radio, digital, nació en Europa con la vocación de sustituir a la (analógica) FM en el concierto de la radio mundial: DAB. En 1995 se inician emisiones DAB en el Reino Unido y en Suecia, y más tarde, en Alemania y en otros países europeos. En España, las emisiones regulares de DAB comenzaron en el año 2000.

Las ventajas de DAB sobre la FM eran significativas y estaban centradas en:

  • mejorar calidad de sonido sobre todo en recepción en movimiento en áreas urbanas densamente pobladas.
  • mayor eficiencia espectral admitiendo planificaciones de coberturas territoriales en frecuencia única.
  • capacidad de canal de transmisión de datos suficiente para albergar datos independientes del programa lo que habría la posibilidad de ofrecer servicios adicionales al programa de radio transmitido, relacionados o no con el programa de radio.

Esta nueva radio digital DAB constituía una soberbia y prometedora plataforma para la radio del futuro, aunque la necesidad de nuevos receptores y su precio auguraban una etapa  nada desdeñable de convivencia con la FM.

La planificación europea del naciente servicio DAB se llevó a cabo en 1995 en una Conferencia de la CEPT, celebrada en Wiesbaden, donde se adjudicaron bloques de frecuencias (canales múltiples) a los diferentes países intervinientes, en cantidad suficiente para poner en marcha este nuevo servicio de radiodifusión sonora. Hubo un importante inconveniente: no fue posible ubicar este servicio en una banda única para todos los países europeos. Algunos optaron por la banda de 1,5 GHz. Otros países en cambio, entre los que se encontraba España, optaron por utilizar parte de la banda de VHF, que la televisión analógica tenía previsto abandonar. El tiempo dio la razón a estos últimos países y hoy día prácticamente nadie se plantea la introducción de DAB en otra banda que no sea la de VHF.

La norma IBOC acabó con las expectativas de DAB como norma mundial

La norma DAB Nació con vocación de constituirse en una norma de carácter mundial: ya en la década de los 90 del pasado siglo fue introducida en Canadá, siendo también propuesta como estándar en USA, donde compitió con una norma denominada IBOC, desarrollada por un consorcio formado por los mayores radiodifusores del país y la industria. Los evaluadores concluyeron en su informe final que el sistema IBOC FM tenía dos importantes deficiencias (Mala calidad de audio e incompatibilidad con el servicio analógico FM). Aunque el DAB demostró unas características buenas, los radiodifusores continuaron manteniendo su apoyo al enfoque IBOC, a condición de subsanar las deficiencias encontradas. Después de unos años de esfuerzos en el desarrollo, el sistema fue presentado de nuevo a evaluación. Finalmente, la resolución de los problemas que inicialmente presentaba IBOC FM, la presión de los radiodifusores por una norma respetuosa con el escenario de la radiodifusión sonora en el país y la dificultad para la búsqueda de una banda de frecuencias libre, propiciaron una resolución favorable para el sistema IBOC, aprobándose en 2002 para introducirlo tanto en AM como en FM.

De esta forma se acabaron las posibilidades del estándar DAB para constituir una norma mundial para la radio digital, pues IBOC fue ganando adeptos en países americanos y en áreas de Asia.

DAB comienza su andadura prometedora

Con los primeros años del siglo XXI la radio digital DAB conoció un desarrollo apreciable. Muchos países en Europa arrancaron servicios DAB y el resto estaba proyectando introducirlos. En otros países de Asia y Oceanía también se estaba preparando la introducción de servicios de radiodifusión sonora digital basados en la tecnología DAB. Los modelos para su introducción eran variados, como variado era y es el modelo de radio que rige en diferentes países.

En unos países, como el Reino Unido, se optó por la fórmula de otorgar la gestión del canal múltiple a una empresa que lo gestionaba albergando canales con programación variada y capacidad ajustada a las características del programa. Estas ofertas de nueva y variada programación, unidas a un impulso para la fabricación y venta de receptores consiguió ir formando un mercado de receptores DAB que animaba el desarrollo de la radio digital. En otros países como Noruega, Suecia, Dinamarca, etc., con una radio predominantemente pública, lanzaron servicios DAB para sus propios programas analógicos, convencidos de que el público acabaría aceptando esta nueva tecnología en pocos años debido a su superioridad frente a la FM. Otros países como España introdujeron DAB como una nueva modalidad de radio y se otorgaron frecuencias en un concurso público al que se presentaron y obtuvieron frecuencia empresas radiodifusoras analógicas y otras empresas nuevas en el sector de la radiodifusión sonora, si bien estas eran también medios de comunicación. Sobre el papel, la fórmula aseguraba una competencia en la apertura y desarrollo de los nuevos servicios entre las emisoras analógicas existentes y las nuevas emisoras entrantes.

2007: de la reinvención de DAB (DAB+) al “apagón analógico”

Con el paso de los años las euforias iniciales languidecen, los recursos necesarios escasean, los receptores no llegan o siguen siendo caros y las audiencias, en consecuencia, no despegan en esta tecnología.

Desde hace 10 años, con más de una década de andadura de DAB, una nueva versión (DAB+) aparece en escena: mejora la eficiencia espectral respecto a su predecesora DAB, multiplicando por 4 ó más la capacidad del canal múltiple, pero con un serio inconveniente: los receptores DAB no sirven para las emisiones DAB+, serio problema para el escalado tecnológico en países como el Reino Unido con un parque a la sazón ya considerable de receptores DAB.

En cualquier caso, parece que con DAB+ reverdece de nuevo la radio digital. Puede decirse que con ella, la infraestructura de difusión es más barata que la de FM (al menos en  áreas de fuerte densidad de emisoras de radio), se empieza a hablar de tecnología más amigable con el medio ambiente y algunos países, apoyados por las prometedoras cifras de escucha a través de Internet, que ya han comenzado a hacerse significativas, comienzan a echar cuentas y a hablar del apagón para la radio analógica. En realidad, el apagón de la radio analógica es una mera extensión del concepto del apagón para la televisión analógica, pero sin argumentos sólidos que lo justifiquen. En efecto, mientras que en televisión la digitalización ha propiciado la liberación de una banda para ser ocupada por otro servicio con un interés social importante y una actividad económica nada desdeñable, que  en su conjunto hace interesante la operación, no ocurre lo mismo con la radio: DAB entra a ocupar una banda que se abandona (como la banda de VHF) y ningún otro servicio está esperando que se apague la FM para ocupar sus frecuencias.

A pesar de la reinvención, la introducción de DAB+ sigue siendo lenta

Siendo esto así, ¿cómo se formula la ecuación del apagón analógico de la radio?

  • Hay una radio analógica que mantiene una importante audiencia con sus productos tradicionales y nuevas fórmulas.
  • Aparecen nuevas plataformas para distribución de audio, como TDT, satélite y, sobre todo, Internet. La radio las utiliza.
  • Aparece el fenómeno de escucha de la radio por Internet móvil. La radio desarrolla sus propias apps y distribuye así sus productos al gusto de los oyentes.
  • La radio digital DAB, entre tanto, necesita establecer y mantener una red de difusión nueva, implementada específicamente para este servicio, y en la que hay que invertir.
  • La radio digital DAB+ necesita nuevos receptores para ser recibida (no valen los de DAB)
  • Al contrario que DAB, Internet, TDT, satélite son plataformas para otros servicios que sirven para recibir la radio. No hay inversión, solo coste de utilización.
  • El público no siente necesidad de comprarse un receptor DAB. Dispone de varias plataformas para escuchar los diferentes formatos que le gustan.
  • No hay interés ni objetivos sociales económicos o políticos para justificar políticas europeas de apoyo a la introducción de la radio digital y de hecho no se han producido.

De esta forma, lo que cabe esperar, como así está sucediendo, es un lento reemplazo de tecnologías. La FM pervivirá bastantes años, y DAB se irá introduciendo paulatinamente. Un ejemplo paradigmático de esta situación lo constituye el Reino Unido, locomotora y ejemplo para la implantación de la radio digital: En el período 2010 a 2017, se vendieron en el Reino Unido un total de 14 millones de receptores digitales… pero en ese mismo período y en el mismo mercado se vendieron también 30 millones de receptores analógicos (fuente: OFCOM), lo que no es signo, precisamente, de debilidad de la FM.

¿Radio por Internet?

La distribución de los contenidos de radio por Internet ha surgido con fuerza en los últimos años, sobre todo tras el tremendo desarrollo del mercado de los dispositivos móviles de banda ancha. Los radiodifusores, conscientes de la importancia de esta nueva plataforma, han desarrollado aplicaciones que satisfacen las exigencias de los oyentes, incluidos los más jóvenes y dinámicos.

Entonces, ¿Puede considerarse Internet candidata a la sustitución de las actuales tecnologías de radio, FM o DAB/DAB+?. Ciertamente, no, al menos a corto y medio plazo. Y esto es así por:

  • La incapacidad de la Red para la distribución de los actuales productos de radio con sus audiencias y en sus zonas de cobertura.
  • La debilidad de la Red en comparación a la radio, sobre todo en situaciones extraordinarias y críticas, cuando se hace más necesaria.
  • La falta de responsables claros a lo largo del trayecto o trayectos de distribución: La radio tiene un claro responsable, el radiodifusor, dentro de su zona de servicio. ¿Lo hay en Internet?
  • La gratuidad de la radio. Para escucharla a través de Internet, debe de mediar un contrato con un operador de servicios de telecomunicaciones.
  • La privacidad de la escucha de la radio no está garantizada en Internet.

A pesar de ello, Internet es una poderosa herramienta a la que la radio no puede renunciar. Se perfila, pues, Internet como un extraordinario complemento para la radio. Radio e Internet se combinan para dar nuevos servicios a los que es receptiva una parte de La audiencia.

La Radio Híbrida, una solución para la radio

Pero con la disrupción tecnológica, que ha desembocado en el concepto de transformación digital, está comenzando a calar la idea de la digitalización. Nadie duda que el futuro no puede ser de otra manera que digital y que por tanto la radio también lo acabará siendo en su momento.

Pero la radio puede empezar a ser digital sin dejar de ser lo que es ahora mismo. El concepto de Radio Híbrida lo permite, porque la Radio Híbrida no es una nueva tecnología ni una nueva plataforma de distribución, sino una forma de combinar en el dispositivo del oyente contenidos distribuidos por un mismo radiodifusor en dos plataformas, FM e Internet (o DAB/DAB+ e Internet)).

Disfrutemos pues, de una nueva manera de escuchar la radio mediante las ventajas y posibilidades que ofrece la Radio Híbrida, aprovechando eficazmente las tecnologías analógicas existentes y reemplazándolas en su momento  por las tecnologías digitales emergentes. Las tecnologías no se acaban implantando únicamente por su modernidad y las posibilidades técnicas que ofrecen: precisan de la aceptación por el público y por los agentes que tienen que aplicarlas, de acuerdo con los principios de eficiencia y oportunidad, y eso solo se logra cuando su aplicación representa de alguna forma un beneficio perceptible para todos ellos.

Los radiodifusores están abocados a un escenario multiplataforma para la distribución de sus contenidos. Su gran reto es preparar unos contenidos que sepan sacar el mayor provecho de las nuevas posibilidades que las distintas tecnologías y plataformas de distribución o combinación de ellas, permiten. Y esto lo pueden hacer, desde ahora, con la Radio Híbrida.