Isaac Moreno (07/09/15)

Desde hace ya más de 15 años en España disfrutamos de un servicio de radio digital (DAB) a través del que se difunden 18 programas de ámbito nacional (la totalidad difundidos también por medios analógicos).

¿Qué ha supuesto esta década y media de distribución de estos programas de cara a la mejora y ampliación de la recepción de la DAB en  España?  Muy poco o casi nada. Más o menos igual que en otros países de nuestro entorno.

Desde hace unos años, venimos oyendo voces que van pregonando el próximo abandono de la FM en favor de la recepción digital. El Reino Unido estableció hace años incluso una fecha para esta transición (que luego ha tenido que aplazar sine die),  y esta iniciativa está siendo seguida por otros países como Noruega o Suiza.

Esto del “apagón analógico” no nos suena nuevo: lo hemos escuchado (y experimentado) hace años aplicado al caso de la televisión. Su traslación a la radio seguramente ha sido originada por la identificación (errónea, a mi juicio) del caso de la televisión analógica y la televisión digital terrestre (un reacomodo de los servicios analógicos que, mediante la digitalización, deja espacio libre en la codiciada banda de UHF para el asentamiento de servicios de gran interés económico y fuerte interés social) con el caso de la radio.

En la radio no hay nada de eso: el hipotético abandono de la FM no dejaría libre la banda para otros servicios.  De hecho, en países en los que hay ya fecha para el apagón se ha previsto la continuación de este servicio para pequeñas emisoras locales. Debemos estar,  pues, preparados para una larga coexistencia de la FM y de la DAB. Tal y como se ha tenido y se sigue manteniendo después de los años entre la FM y la Onda Media.  El gran parque de receptores analógicos, la buena calidad de recepción de la radio analógica en frecuencia modulada y la barrera económica que supone la adquisición de una radio digital son elementos que van a jugar a favor de esta larga coexistencia.

Por ello, frente a los países “pioneros” que antes mencionaba,  se está abriendo paso también la idea de abordar este asunto de la transición de forma más sosegada y pragmática. A fin de cuentas, el usuario no va ganar nada (o muy poco) con esta transición y en cambio sí va a tener que desprenderse de muchos receptores (6 u 8 de media por hogar) y adquirir los nuevos receptores DAB a su costa.

Los recientes informes del  CSA (Conseil  Supérieur de L´Audiovisuel) francés (Evolution des modes de diffusion de la radio: quel  rôle pour la radio numérique terrestre?, Janvier 2015 http://www.csa.fr/Etudes-et-publications/Les-autres-rapports/Evolution-des-modes-de-diffusion-de-la-radio-quel-role-pour-la-radio-numerique-terrestre) y del gobierno australiano (Digital Radio Report, July 2015. https://www.communications.gov.au/publications/digital-radio-report), van más o menos  en este sentido.

Pero, así las cosas, que nadie confunda este proceso de transición entre las tecnologías de la distribución de la radio con la otra transición más profunda que nos ha propiciado la entrada en el mundo internet y, en particular internet en los dispositivos móviles:  A pesar de que el consumo de la radio por internet en movilidad fuera de los entornos WI-FI supone para los usuarios un consumo de datos que afecta de forma negativa a los planes de datos que aquellos tengan suscritos con su operador de servicios móviles, esta nueva forma de consumir la radio, con más libertad de los horarios, con más capacidad de interactuar con los programas, con más protagonismo del oyente, ha calado en ciertos sectores de la población, lo que explica el importante auge que va teniendo este tipo de escucha sin menoscabo, también hay que decirlo, de la escucha tradicional de la radio, cuyas cifras de audiencia se vienen manteniendo con bastante firmeza.

Y es que a los oyentes tradicionales no les faltan razones para continuar con su radio de toda la vida: la ubicuidad, la inmediatez, sencillez y continuidad de la recepción y el anonimato absoluto que esta forma de escuchar radio les garantiza.

La fortaleza de ambas opciones, avala la idea de que los radiodifusores deben prepararse para ofrecerlas combinadas, siendo este el fundamento de la Radio Híbrida (http://www.aeitm.es/noticias/107-radio-hibrida-el-huevo-de-colon.html).

Estoy convencido de que el futuro de la radio a corto y medio plazo estará ligado a esta nueva forma de producir, presentar y consumir la radio: Una radio distribuida al modo tradicional con una radio más acorde con las últimas tendencias, todo ello “a gusto del oyente”.